Si tienes una empresa, seguro te suena esta historia: el primer año es una montaña rusa de emociones. Sobrevives, aprendes, ajustas. Pero luego llega el segundo año, y algo raro pasa. Las ventas tal vez van bien, pero el dinero… el dinero no aparece. O peor, sientes que trabajas mucho, pero la cuenta de banco no te lo reconoce.
Lo que pasa es que el segundo año es el filtro. Es donde los errores financieros que antes «no importaban» empiezan a cobrar factura.
De hecho, 8 de cada 10 PyMEs en México fracasan antes de los 5 años, y la mayoría de esos fracasos se gestan en el segundo y tercer año por una mala gestión financiera . He visto decenas de casos, y siempre, siempre, los problemas se reducen a tres errores muy específicos. Te los cuento para que los identifiques a tiempo.
Mezclar tus finanzas personales con las del negocio:
¿Te suena familiar? Llega fin de mes, necesitas pagar la tarjeta de crédito y como «total, el negocio me pertenece«, haces una transferencia de la cuenta de la empresa a tu personal. O al revés: pagas a un proveedor con tu tarjeta personal porque «luego lo repongo«.
Suena inofensivo, pero es uno de los errores más letales. ¿Por qué? Porque cuando mezclas, pierdes el control. No sabes realmente si tu negocio es rentable o si apenas respira. No sabes cuánto te estás «pagando» como sueldo, y al final del año, el negocio parece que ganó dinero, pero tú estás igual.
Lo que tú necesitas es claridad. Si no separas tus finanzas, nunca vas a saber cuánto capital de trabajo real tienes, ni cuánto necesitas realmente para operar. Y cuando quieras pedir un financiamiento, tus estados financieros van a estar tan enredados que ninguna SOFOM te va a entender.
La solución: Págate un sueldo fijo. Así sea pequeño, pero fijo. Lo que ganes en el negocio, que se quede en el negocio. Y lo que necesites para tu casa, que salga de tu sueldo. Punto.
Endeudarte para tapar huecos, no para crecer
Cuando las ventas bajan o llega un gasto inesperado, el reflejo natural es buscar dinero rápido. Un préstamo aquí, una tarjeta de crédito allá. «Es solo por esta quincena», piensas.
El problema es cuando esa deuda se vuelve recurrente. Te empiezas a endeudar para pagar nómina, para cubrir rentas, para gastos operativos del día a día. Eso, es una bomba de tiempo . Se está usando para financiar gastos que no te generan un retorno.
Tú necesitas que tu deuda sirva para algo es decir una deuda productiva. Un crédito para capital de trabajo bien usado es para comprar inventario que se va a vender o para comprar una maquinaria que te permita producir más . Si el crédito no te va a ayudar a generar más ingresos, piensa dos veces antes de pedirlo.
La solución: Antes de pedir financiamiento, pregúntate: «Este crédito, ¿me va a ayudar a ganar más o solo a sobrevivir un mes más?» Si es para sobrevivir, el problema no es de liquidez, es de estructura. Revisa tus costos, tus gastos fijos, tu modelo de negocio
Crecimiento descontrolado:
Suena contradictorio, pero crecer muy rápido también puede matar tu negocio. Pasa seguido: el negocio va bien, llegan más clientes, y necesitas más inventario, más personal, tal vez una camioneta de reparto, un local más grande.
Y ahí está el peligro. Gastas todo tu efectivo disponible en activos fijos (la camioneta, el local, la maquinaria) y de repente… te quedas sin capital de trabajo. Tienes activos, sí, pero no tienes efectivo para pagar la nómina de la próxima semana . Tienes más ventas, pero menos liquidez.
Por no planificar, comprar cosas para el negocio está bien, pero si inmovilizas todo tu dinero en cosas que no se convierten rápido en efectivo, tu flujo de caja se afecta.
La solución: El crecimiento debe ser ordenado. Antes de hacer una compra grande en activos, asegúrate de tener un colchón de capital de trabajo. O bien, busca financiamiento específico para esos activos, sin descapitalizar tu operación diaria. Una SOFOM regulada puede ayudarte a conseguir ese crédito para crecer sin que tengas que quemar tus ahorros.
La buena noticia: Todos tienen solución
Si te identificaste con alguno (o varios) de estos errores, no te preocupes. Son más comunes de lo que crees. Lo importante es que ya los tienes identificados y puedes corregir el rumbo.
En PDN Portafolio de Negocios platicamos diario con empresas como la tuya. Sabemos que el día a día puede llegar a ser caótico y que a veces necesitas un empujón o simplemente un aliado que te entienda.
Si estás buscando financiamiento para capital de trabajo desde 400 mil hasta 15 millones de pesos, aquí estamos. Somos una Sofom regulada, transparente, y nos gusta ayudar a los negocios a crecer sin morir en el intento.
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